sábado, 18 de mayo de 2013

Al fin llegó la primavera!!.....



En verdad llegó?

La primavera se ha hecho del rogar este año, para estás fechas e sol debería brillar esplendoroso, las parrillas estarían trabajando y comenzaríamos a sentir el asfixiante calor que viene con el verano.
Lamentablemente las cosas no han sido así, he tenido que comprar nuevas botas para lluvia intentando mantener mis pies secos, los supermercados han anunciado que han tenido una gran perdida en la venta de carne y salchichas para las parrilladas (aunque hayan ganado un poco más en la venta de sopas); Y 15 grados no ha sido suficiente para mantener el buen animo entre las personas de está zona.

Aún así, las vacaciones llegaron y yo decidí disfrutar de una inusual y totalmente inesperada semana de 19º con sol y cero lluvias, lanzándome a Italia para visitar a una compatriota. Lamentablemente me di cuenta, que aunque ya me había decidido, tendría que lidiar con un gran problema: la fecha ya estaba a la vuelta de la esquina y yo no había reservado un avión. Haciéndose obvio que ya no lo haría, porque para ese momento los precios ya se habían ido por los cielos y tendría que buscarme otra solución. Así que la opción que me quedaba era viajar en tren y enfrentarme tanto a los pros como a los contras que esta decisión conllevaba.

Para no hacer el cuento largo, llegar a Parma fue toda una aventura. El trayecto que pensé realizaría en cinco horas se convirtió en un suplicio de casi ocho horas, que bien valieron la pena. Mi tren se atrasó ocasionando que perdiera mi conexión en Italia, en donde, para no perder la costumbre, había paro de trenes y tendría que esperar dos horas hasta que dieran las cinco y el trabajo se reanudara. Obviamente mis reservas se perdieron y tendría que pagar extra por subir a los trenes, toda una desgracia teniendo en cuenta que estaba viajando en tren para economizar.

Por suerte, al final era tanto el caos que ya nadie se fijó que mi boleto no concordaba con el tren en el que me había subido y rayando la media noche logré llegar a Parma donde mi compatriota me esperaba. Que alegría la de reunirme con una mexicana y poder pasar el tiempo quejándonos de los extranjeros y sus extrañas costumbres y manías incomprendidas por nosotras.

Iniciando la velada con pizza y unas copas de vino, me sentí volverme a la vida al estar rodeada de una multitud de jóvenes universitarios, riendo, cantando y bebiendo por las calles. Sin razón alguna, sin problema alguno, solo un simple viernes por la noche en una ciudad universitaria. Sin lugar a duda mi primera impresión de Parma, es que es una ciudad rebosante de juventud, la cual contrasta notablemente con su arquitectura de tipo medieval y su estilo románico.

Y si bien es cierto que Parma no puede ser comparada con ciudades de la Toscana como Florencia, Roma o Padua, Parma cuenta con ciertos elementos que la hacen rica tanto en cultura como en gastronomía. Ya es famosa en el resto del mundo por el teatro Regio, el equipo de futbol, Parmalat, la pasta Barilla, los perfumes de violetas y por supuesto, el queso Parmigianino. Pero también se trata de la ciudad natal de grandes personajes como Giuseppe Verdi, Arturo Toscanini, Giovannino Guareschi o Bernardo Bertolucci.
 
Sus calles empedradas son muy tranquilas, sus altas casas pintadas en tonos calidos como el amarillo, siena o mostaza brindan calidez a primera vista, las  terrazas con flores de colores
 provocan alegría y personalmente la multitud de bicicletas por las calles, me hicieron bailar el corazón


Regresar a la tierra donde a las cinco de la tarde comienza a oler a salsa de tomate y albahaca, resulta un deleite de sentidos, que se complementan con todo lo que hay que experimentar tanto gastronómicamente como visualmente. 



Thermas de Salsomaggiore


 El núcleo de la ciudad, lo que bien puede ser considerado el centro religioso, compuesto por el Duomo, el Baptisterio y el palacio Episcopal, es donde se pueden observar algunos de los elementos más emblemáticos de Parma. Pues son estos edificios los que forman un rincón medieval y cuentan con un variado número de impresionantes piezas de arte en su interior, como son los frescos de Correggio que verdaderamente quitan el aliento.

















Pero Parma no es solo la ciudad, toda la provincia de Parma se encuentra salpicada por castillos y fortalezas que van desde las faldas de los Apeninos y llegan hasta el río Po, en donde uno puede vivir la experiencia de las damas y caballeros de un mundo antiguo y lleno de aventuras. Que además cabe recalcar, son considerados como los mejor conservados y más magníficos castillos encontrados en Italia. 






El palacio de la Pilotta, es un conjunto imponente que alberga la biblioteca, el teatro Farnese, el museo arqueológico nacional, el museo Bodoniano y la Galería Nacional. Lamentablemente acceder a ellos resulta realmente caro y ante las situación económica, no quedó de otra que prescindir de la visita. 

Así pues, con la batería recargada y el estomago contento de haber sido bien alimentado, puedo decir que valieron la pena las largas horas de viaje y el caótico transcurso al que me vi sometida, quien puede negarse a unos frijoles refritos, buen vino, excelente compañía, deliciosa pasta y un mamut de postre?






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