sábado, 26 de enero de 2013

La necesidad de ruedas.



Como les prometí, inicio con fotos de mi habitación:

       

Y aquí mi habitación, tengo una mini cocina y baño/ducha incluidos, 
aunque realmente uso la cocina de la casa y no la de mi habitación.
Además de una puerta personal para salir de la casa.  

Esta es la vista desde mi ventana, no se ve el mar pero puedo ver las montañas nevadas. Parece que con tan solo estirar la mano, puedo tocarlas. ^x^

Ahora sí, a lo que íbamos realmente.

Si bien es cierto que nunca he sido una conductora modelo y que obviamente tengo mis momentos de salvaje (léase ser bastante cafre), también me he quejado de las horrendas maneras que existen en el tráfico mexicano y las infracciones con las que uno debe lidiar día con día. Y es por eso, que soy la primera en sorprenderme al escucharme decir: “Dios, como extraño el tráfico mexicano y las terribles costumbres de conductores y peatones!!”

Al parecer en Francia, las normas de tráfico (Code de la Routeln) son desde la época de Napoleón, quien hizo que fuera obligatorio el tráfico a la derecha de la calle o carretera, y desde entonces ha perdurado esa costumbre, teniendo que crear varias excepciones a la regla según las necesidades y momentos a lo largo de la historia. Como todas y cada una de esas excepciones son validas, se ha necesitado un código de circulación que se enseña desde la primaria, para que en la edad adulta, se tenga una mejor seguridad vial. 

Así es, preferiría volver a las anchas y atestadas calles mexicanas que tener que lidiar con las estrechas calles de Mandelieu y Cannés, que además están llenas de glorietas y de un obsceno número de letreros y señalizaciones a cada paso que uno da. Que terminan causando más estrés y confusión que el sonido de los claxons en un viernes de quincena. Lamentablemente, me encuentro acá por decisión propia y no voy a echarme para atrás en el primer encontronazo, así que solo me queda desestresarme hablando un poco del asunto.

Aquí les muestro la primera página del código de la ruta (son como unas 10 en el libro), con solo algunas de las señales que se usan en únicamente dentro de las ciudades. Puedes encontrarte un promedio de 5 de ellas cada  tantos metros, los franceses dicen que ya no las ven, pero claro, para mi resulta apabullante manejar y poner atención en todas ellas. No sé cual seguir, unas se contradicen pero la mayoría te obliga a detenerte aún si no hay nadie que te obstruya el paso, simplemente debes detenerte, ceder el paso y luego continuar. No importa si hay gente o auto a quien darle dicho paso. 

En ellas puede leerse una cantidad de indicaciones, debes de tratar de hacerles caso a todas o a las mayor parte que puedas, al menos. Están ahí porque existen las excepciones y no debe quedar espacio para la duda.
Ejemplo: Si entre semana el semáforo que normalmente cambia en rojo, naranja y verde para indicar el paso, el fin de semana se encuentra titilando en naranja para mostrar precaución, uno debe visualizar que otra señal existe y que revele quien tiene prioridad para pasar, si la calle en la que tu estás o la calle que cruza.

Este tipo de situaciones son muy comunes y desembocan en el mayor asunto de todos ¿Quién demonios tiene la prioridad sobre los demás? Aquí no aplica la ley del más fuerte, no. Pero entonces ¿Cómo es que uno puede saber si posee la prioridad de pasar antes que otra persona? Sencillo! Si te quedas en el lado derecho del camino siempre vas a tener la prioridad de pasar, después de todo, nadie puede rebasar o pasar por tu lado derecho, todos deben hacerlo por el izquierdo. Pero aquí también entran las excepciones, no importa si tu vas en el lado de la derecha del camino, si legases a cruzarte con alguna calle (que las hay muchas) o entrada (que las hay más) e que va a tu derecha tiene todo el derecho de pasar primero, no importa si tu vas en una avenida principal. Las excepciones hacen su aparición sin mucha coherencia, pero así son las cosas.
Un círculo vicioso.

La parte buena del asunto es que el respeto para los peatones en notable, al igual que para las bicicletas. A quienes, ciertas solicitudes, les comienzan a cumplir con ciertas normativas y no solo gozar de los privilegios, dejando de recaer toda la responsabilidad en los conductores y ahora compartiendola con otros vehículos no solo los motorizados. 

EL DATO CURIOSO: 

Cuando íbamos a clases de natación, nunca faltaba la ocasión en las que olvidábamos algo en casa, la gorra o los gogles por ejemplo ¿no es verdad?. Por suerte afuera o en el mismo centro deportivo, había una tienda o gente vendiendo lo que se nos hubiera olvidado, un gran negocio sin duda.
Acá se han evitado ese tipo de problemas y ahora en vez de ir por un refresco o unos dulces a la maquina expendedora, puedes comprar todo tu equipo de natación. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario